10/11/2009

Insomne

La inestabilidad de mis constantes vitales se ve perturbada por la terrible realidad que suponen tus interminables abrazos finales.
Ahora pasan factura aquellas noches inmersos en amor desechable, higiénico y práctico, pero terriblemente vengativo, voraz y encarnizado. Son esos abrazos los que alertan al insomne que duerme, y los que han dejado huellas de profundidad insondable en estas líneas.

Esta es nuestra última vida, y el camino que dejo atrás no es sino el rumbo de unos pies, que te persiguen desde los comienzos, hasta este muro infranqueable, que ha de separarme de aquello que no hace mucho formaba parte de mis auroras boreales, y sin embargo, engulle en inmerecido ocaso fantasmal.

Al otro lado, mientras me desvanezco, las sábanas se deslizan y tus pulsiones me atormentan porque ya no son para mí, mientras intento alejarme como un animal herido que huye sin saber que no escapará al punto de mira.

Ahora sigo siendo insomne.
Pero lo que me impide dormir no son ya aquellos abrazos interminables, ni las pulsiones al compás. No son tus risas de poesía o las deidades de tus piernas, ni tampoco el aliento aquí conmigo, o tu olor encarcelado en mi cajón.

No, ahora lo que me hace imsomne, es la absoluta ausencia de todo esto.

Jose Lun

03/08/2009

Delirios de pequeñez

En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo puedo ser yo.
En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo tú siempre estás.

Los párpados son camaleones en cambio constante.
Los ojos imponen la verdad interior, en cambio constante.
Son los instantes en que te toco mis momentos perpetuos.
Es el soplo de aire al pasar mi enervante principal.

En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo puedo ser yo.
En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo tú siempre vas.

Son constantes los azotes del tiempo que nos amedrentan.
Son peligrosos los recuerdos de ti que se entrelazan en mí.
Los vaivenes del destino nos aproximan a lugares convergentes.
Es el culpable y responsable de nuestros desvaríos fatales.

En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo puedo ser yo.
En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo siempre me salvas.

Los estados físicos convulsionan siempre en la noche.
Los encuentros reales suelen provocarme esta histeria.
Son evidentes los restos de mí en cada parte de ti.
Es indiscutible la necesidad voraz de vernos llegar.

En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo puedo ser yo.
En mi mundo, en mi mundo, en mi mundo tú siempre serás.

Jose Lun

24/07/2009

III. Las Consecuencias

Teníamos la mirada puesta en las agujas del reloj, esperando el momento perfecto en el que pudiésemos ir a la par. Pero entonces apartaste tus ojos del tiempo, y al quedar allí, sin aliados, fui devorado por los días.

Los domingos eran y siguen siendo fantasmas que por más que quiero evitar, no puedo apartar del heptágono semanal. Poseen la terrible capacidad de hacerme pensar hasta el desbordamiento emocional, hacia un punto final, sin comas, acentos ni pausas. Se precipitan en caída libre y emergen sentimientos encontrados provenientes de distintos niveles sensitivos.


Los sábados, cuando te toco: avalancha.

Sigo varios días bajo el alud, aunque de este siempre te llevas tú la peor parte, pero lo necesitas, lo pides, lo reclamas por derecho, te lo ganas y me vacías.

Estas son las consecuencias.

Después teníamos la mirada puesta en las agujas del reloj, esperando el momento perfecto en el que pudiésemos ir a la par, pero entonces te subiste la falda y te olvidaste las bragas, y al quedar allí varado, decidí arrojarlas por la ventana.

Los lunes son asistentes sociales de reinserción al mundo real. Son burocráticos, ortodoxos y aburridos, y sin embargo puedo dejar de pensar en nuestro reloj, en nuestro compás 123, 123, 123... y quedo en blanco y soy por ser tan solo unos instantes.

Los martes cuando recuerdo: violencia.

Sabes que somos simbiosis en estado puro, que somos un puzzle de dos piezas, que te doy proteínas y no te quejas aunque jamás te sacias, que te castigo y que quieres más. Y nos gusta ir al extremo y cuando no podemos tirar más, soltar, gritar y después: avalancha.

Estas son las consecuencias.


Vuelvo a recordar que teníamos la mirada puesta en las agujas del reloj, esperando el momento perfecto en el que pudiésemos ir a la par, entonces , me puse en pie, te tiré muy fuerte del pelo, te besé y me largué.

Los jueves son opiáceos, pasan sin más, me recupero y no me encuentro en forma nunca en esos momentos. Poco a poco vuelve el nerviosismo, empiezo a acordarme y a necesitar otra dosis de ti, te llamo por teléfono a tu casa y 3 horas después: avalancha.

Los viernes eres tú la que no puede salir fácilmente del alud y aún así, subes a la cima más alta y plantas tu bandera, que ondea más que nunca, que reluce como la primera vez, te veo feliz, eso me gusta, tus ojos me derrumban, tus palabras me arrasan, tus movimientos me devastan:

Y precisamente éstas son las consecuencias.


Jose Lun

21/07/2009

II. Las Expectativas

Existen por todas partes, ellas son las que establecen los límites que nos separan.
Las expectativas son similares, pero las miramos desde ángulos distintos, o a través de prismas diferentes. Se contorsionan sobre sí mismas y parecen no encajar cuando en realidad se encuentran completamente unidas, en afinidad completa.

Y nos empeñamos en hacer todo más difícil de lo que ya es, nos empeñamos y aceleramos en el barro pensando que estamos avanzando, y lo que ocurre es que cada vez nos encontramos más hundidos. Pero no queremos verlo, o no sabemos, y entonces, aceleramos aún más. Nos empeñamos en negarnos.

Las expectativas son el horizonte: caminamos hacia ellas pero nunca las alcanzamos, y cuando atardece y queremos regresar, entonces es demasiado tarde y quedamos a merced de la oscuridad, el frío y el temor. Y esperamos un nuevo amanecer como aquel que vimos, pero entonces sabemos que eso no puede volver, entonces aprendemos que eso no puede ser.

Las expectativas son espejismos en desiertos de sal, nunca son lo que creemos y cuando llegamos allá donde deberían esperarnos, percibimos que no son reales, no son como esperábamos.

Precisamente porque no tuve expectativas contigo, sigo sintiéndote, me sigues salvando, me libras de los demonios. Porque no las tuve, te elevé a los pedestales, te vendí mi alma y hoy te sigo sintiendo.
Y no me importan las consecuencias, porque ni tú, ni cualquier otra persona, podrá cambiar esto.

Porque no podrán desvanecerlo
Porque no podrán corromperlo.

Porque nadie, nunca, podrá borrarte de mí.


Jose Lun

04/07/2009

I. Los Demonios

Cuando avanza la negrura, cuando todo es sombra, cuando tiemblo.
Te esperé, no llegabas, llegué a ser paisaje y ahora la única certeza es la de que no me encontrarás allí, jamás.

Los demonios se deslizan reptantes a través del suelo de mi habitáculo, y cuando todos duermen, se lanzan al abordaje, mi cama se transforma en tempestad y yo en el polizón tratando de aferrarse al punto más alto del mástil principal, que pierde altura. Ellos entonan himnos mesiánicos conforme tambalean los pilares de mis pesadillas, conforme encajan hachazos certeros en los centros del miedo, conforme reman hacia el ministerio del dolor.


Los demonios son sonámbulos, los demonios me conocen, saben de mi talón de Aquiles, y debo decir que después de varios enfrentamientos he podido comprobar lo inmensamente expeditivos que pueden llegar a ser, minuciosos, implacables y pulcros en su cometido.

Los demonios temen la luz de mi musa, que siempre, en el último momento, desciende de los cielos expandiendo sus alas aladas y cubriendo con ellas el horizonte. Entonces se desvanecen, las sombras mueren ante su omnipotencia, y ella es mi única deidad, pero también mi única tortura, mi perdición y el anzuelo que siempre acabo mordiendo.

Cuando avanza la negrura, cuando todo es sombra, cuando tiemblo.
Te esperé, no llegabas, llegué a ser paisaje, y ahora la única certeza es la de que no me encontrarás allí, jamás.


Los demonios del recuerdo son cobardes. Cuando estoy solo aparecen y me coaccionan. Puedo sentir la hoja fría de sus cuchillas a milímetros de mi, y aún así, siempre descargo mi carcajada en sus fauces vacías, y entonces son ellos los que absorben el miedo, y huyen, y nunca vuelven: los mismos no.

En mis sueños, en mis momentos, cuando me encuentro cara a cara con mi musa, recargo el hipotálamo, limpio la mierda que esos hijos de puta han tratado de endosarme y vuelvo a despertar, con fuerza y determinación infinita: el ciclo de purificación ha terminado y puedo volver a los quehaceres diarios, puedo volver a abordar los proyectos más titánicos.

Los demonios volverán, pero tardarán, aún queda tiempo para librar la próxima batalla en la que gracias a mi musa volveré a salir victorioso.

Pero ella sólo está en mis sueños, cuando avanza la negrura, cuando todo es sombra, cuando tiemblo.
Te esperé, no llegabas, llegué a ser paisaje, y ahora la única certeza es la de que no me encontrarás allí, jamás.

Jose Lun


30/06/2009

Flores Rojas

Caminas oscura, sincera e infinita sobre un suelo que bendices a cada paso.
Las flores rojas crecen después, florecen agónicamente con la única esperanza de llegar a tiempo para poder verte pasar.

Y yo me siento a contemplar, con inmerecida fortuna, el movimiento de tus labios cuando me lanzan palabras inmortales que retengo en mi memoria, para luego poder volver a sentirlas en la soledad de mis noches sin ti. Y quedan danzando por mi habitación, como si en ese momento fueran pronunciadas, y te siento ahí, a centímetros de mí, y no me queda más que sonreírte desde el recuerdo, desde la lejanía de nuestros días pasados, desde los destrozos frutos de la pasión desmedida, pura e irremplazable que noche tras noche se desataba al tocarnos.

Entonces entrecierro los ojos, se vuelven difusas las formas, y allá donde antes tan sólo había vacío, ahora te encuentras tú, mirándome de esa forma que sólo tú eres capaz, tocándome de tal modo que me conviertes en dios. Un dios creado por el recorrido de tus manos, esculpido por una mirada oscura, profunda e implacable.

Después llego a ser un dios corrupto desde el momento en que te arrojo a las sábanas, te ato y te muestro los senderos del exceso y la sobredosis carnal. Después, exhausto, me sumo en las tinieblas, mis alas se prenden incandescentes, y como Ícaro caigo sin ellas en el abismo, soy desterrado de tu paraíso y vuelvo a empezar desde el principio, una y otra vez, en una espiral sin fin.

Vuelvo a abrir los ojos, y me percato de que no estás, que todo es fruto de mi imaginación, que no vas a estar más aquí, o al menos no como antes, y me percato de que tu olor hace ya algún tiempo que abandonó este lugar, y que ya no encuentro salida a este laberinto, que soy el minotauro esperando a Teseo para darme muerte, que no te encuentro, que este correr tras lo imposible está a punto de hacerme desfallecer.

Caminas oscura, precisa, silenciosa.
Las flores rojas se queman porque no pueden concebirte.
A tu paso, dejas este rastro de cenizas del cual yo formo parte, y esperando ser un ave fénix, puedo ver como te alejas lentamente.
Y sé que nos volveremos a ver, y sé que tarde lo que tarde, cueste lo que me cueste, al final después de todo, volveré a encontrarte.


Jose Lun


06/06/2009

CYCLE: SLEEPWALKERS, no se puede pedir más





Allá por 2006, tras descubrir de una forma totalmente fortuita el álbum "weak on the rocks" con el que el grupo madrileño Cycle debutaban con un disco sencillamente perfeto. Aquel disco que nos dejó boquiabiertos con temas como "apple tree", "confussion!", "perfect pervert" o "mechanical" por citar algunos tenía el peligro intrínseco de colocar el listón demasiado alto para lo que podía ser el segundo disco de la banda.

Y las expectativas crecieron durante años, la grabación del segundo disco se postergó hasta día de hoy, que sale a la venta "Sleepwalkers", segundo trabajo de la banda.

Recibo el CD que compré por internet y al pulsar play no pude reprimir un sentimiento de temor por lo que iba a escuchar.



Empieza a sonar "Sleepwalker" el primer corte y sube la adrenalina. "Joder" han vuelto de verdad -es lo primero que pienso- con una China mucho más protagonista y una interpretación mucho más pulida. El aleman Matthias Freund (nuevo vocalista) procedente del dúo berlinés "codec & flexor" simplemente convence desde la primera nota que surge de su garganta, un registro amplio y una voz que impacta desde todos los flancos armónicos y rítmicos con los que juega a lo largo de todo el álbum.



Las bases de David Kano simplemente son lo que cabía esperar de uno de los genios de la electrónia en España. Temas muy trabajados, una evolución con respecto "weak on the rocks" que da un nuevo giro a la banda, pero sin perder su identidad. Una evolución necesaria y totalmente acertada.

Pero quizá lo mejor es que el disco puede parecer un "the best of" porque cada tema en sí es un "single". No hay desperdicio y esto es lo que coloca a "Sleepwalkers" a la altura del primer trabajo.

Las guitarras con especial protagonismo en los estribillos confieren a la avalancha sonora la contundencia y fuerza que piden las bases completando un paquete de una pieza y consistente, sin fugas ni excesos, producción cuidada y muy pulida en estructuras totalmente cuadradas en ritmos 4/4 dominantes.

Las letras que firma Matthias Freund, decadentes, oscuras y bien pensadas en un juego a dos voces en el que la China Patino da un salto abismal con respecto al disco anterior o trabajos independientes pasados.

Temas como "Fruit", "obsesion" o "survival" nos recuerdan a los Cycle de Luke Donovan, pero el registro vocal de Matthias Freund se desboca en temas como "Dreamer" o "Imsoniak", este último especialmente espectacular. La tralla bailable se encuentra en los indiscutibles "singles" (de cara a la galería por supuesto) "You talk too much" y "Bust me".

En definitiva, un disco redondo que va a pegar fuerte, como ya hiciese su antecesor.
Puedes escuchar el disco complero en MTV, en el siguiente enlace: Cycle: Sleepwalkers
Si te convence puedes comprarlo en el siguiente enlace: comprar Cycle Sleepwalkers