2 ago. 2017

Arrastre

Arrastre, amago de fuerza. Arrastre, amargo contraste.
Y amarga también la tierra, y la negra piedra que golpea la conciencia.
Afila el aire que mastica y vence al hielo de la noche.

Avance, ensayo de fraude.  Avance, apocado  romance.
Y apocado también el potro, y el espeso barro que lo engulle.
Araña el pozo que traga y apura las sobras del alba.

Amarre, delirio de amparo. Amarre, fingido coraje.
Y fingido también el mar, y la turbia niebla que disipa el pensamiento.
Apura el tiempo que aplasta, y sopla arena en las entrañas.




18 may. 2017

Tu beso

En tu beso está todo lo demás, todo lo que no sucede en ningún otro lugar.
En tu beso está lo que perseguimos a través del tiempo y que no terminaba de llegar.
Está la mirada definitiva, esa que es permanente y no apaga la luz en nuestras oscuridades.
Está el aliento que vibra y se transmite como abriéndose camino entre la vida.

En tu beso está todo eso que nos define, todo lo que nos hace ser nosotros.
En tu beso está la perspectiva de lo que seremos, y de lo que nunca habrá en otros.
Está el manantial del que bebemos desesperadamente, como aferrados a una sed perpetua.
Está la tierra lenta que cultiva nuestros nombres y calienta nuestras venas.

En nuestro beso ocurren los versos, esos a los que debemos cada latido consumido.
En nuestro beso ocurre lo imposible, el huracán incandescente y el temblor irrefrenable.
Ocurre el instante que no calla, que grita, que arrasa, nos muerde y nos desgarra.
Ocurre el principio de nosotros, y nos desvela aquello que perseguimos a través del tiempo.

15 may. 2017

Soy yo.

Son las 12 en mi reloj.

Todo comienza ahora, y aún sin tener la certeza aprehendida y el viento a favor, aún sin el precedente del sabor de la victoria en la boca, todo comienza.

Y advertido de peligro a lo largo de mi destino, camino como el caballo desbocado en busca de la luz del alba.

Pero así soy yo.

 O como otro Ícaro pretendiendo alcanzar lo imposible, solo que expuesto conscientemente a las tan nefastas consecuencias.

O como otro Odiseo ante el canto de las sirenas, solo que sin querer ser atado al mástil.

Y sin embargo así soy yo.

Sordo de escucharme a mí mismo y ciego de reflejarme en el espejo, quizá petrificado, o, quién sabe, todo lo contrario.

Llamaron a mi puerta y al abrir me encontré a Bukowsky repartiendo el correo como cada día. Eso me cambió por dentro y sin embargo, seguí siendo esto mismo.

Esto mismo que al fin y al cabo, es lo que realmente soy, y no solo cuando estoy solo.

Son las 12 en mi reloj.




4 nov. 2016

Designios

Aquel plan de fuga fue tan perfecto que acabó volviéndose en mi contra. Al final el tiempo y los cromosomas jugaron su papel y yo quedé con mis anhelos en el fondo del universo, a distancias imposibles, casi infinitas. Jugué con la ilusión de poder elegir mi propio destino, pero los años me hacen concluir que nos movemos en una suerte de raíles que llevan su propia dirección y designio.

Después de todo, el sueño sigue siendo recurrente,  con pequeñas variaciones de lo que acontece en cada momento, pero en esencia es el mismo. El mismo reflejo de mí mismo, el mismo reflejo de lo que quería,  de pretensiones absurdas, tan fuera de mi alcance, que al final el futuro ha sido una pantomima de lo que acordé conmigo mismo.

Por lo menos "los demás son los otros" y en ciertos aspectos, me alegro de algunas felicidades colaterales. Pero el hecho de haberme encontrado hace años, y por corto período de tiempo, cara a cara con lo sublime de la vida, ahora hace que el contraste sea tan amargo como definitivo.

La resignación es una cárcel perpetua sin cerraduras ni bisagras. Es como quedar a la espera de todo lo demás, como un mero espectador de la vida propia. Y solo te queda la duda de haber conseguido salir de esos raíles,  que nos llevan a donde no queremos ir.

2 oct. 2013

Despierto

Despierto. Mis manos recorren los surcos de tu piel, y sé entonces que estoy donde quiero estar. Olvido entonces esas piedras que nos lanzan para amedrentarnos, para debilitarnos, para hacernos caer. Olvido las envidias que pretenden derrocarnos, que quieren hacernos fallar a toda costa, y no permito que nos toquen, y no permito que lleguen a nosotros.

Despierto. Mis brazos sienten el calor de tu cuerpo, y sé entonces que estoy donde debo estar. Olvido entonces los tropiezos y las embestidas, esas que carecen de sentido cuando esto que sentimos es de tal envergadura. Olvido los miedos absurdos y los fantasmas imaginarios, y me centro en ti como si nada del resto del mundo existiese para mí.

Despierto. Mi aliento te respira a cada instante, y sé entonces que estoy donde necesito estar. Recuerdo entonces todo lo que nos hace converger. Recuerdo eso que nos hace sentir. Recuerdo lo que nos hace sonreír. Recuerdo lo que nos hace fuertes. Recuerdo lo que nos hace indisolubles. Recuerdo que nada nos asusta. Recuerdo que no hay alternativas, y que al final, después de todo, somos uno.

23 sept. 2013

Hoguera.

Esta hojarasca es de esas que pesan y este malecón uno de esos en los que encierro a su abandono estos pensamientos que no paran de pensar sin percatarse de que es el sentimiento lo que los mueve. Y se canivalizan y replican como en una infernal reacción en cadena que deja al descubierto todos esos recuerdos que no deberían estar ya ahí, que no deberían ser más que cenizas; es un buen momento para hacer una hoguera.

10 sept. 2013

Travesía

Y por primera vez mis pensamientos te sobrevuelan. Y nos envuelve este resplandor, que aún en la adversidad se abre paso a través de los días. Y contra todo pronóstico rompe las barreras que pretenden nuestro abandono, nuestra rendición. Y contra todo pronóstico avanza sin descanso expiando hacia ese lugar donde no existen esos nudos que nos sujetan.

Es por eso que como el vigía miro desde arriba a la espera de poder gritar un ¡Tierra a la vista! que resuene hasta arraigar en el lugar más recóndito de ti. Que nos llegue hasta la médula en un instante que resista indeleble en nosotros a través de los años.

Es por eso que despliego las velas que impulsan nuestro huracán. Porque ahora puedo sonreír y tener la certeza de que nuestro designio era este y no otro. La certeza de que los derroteros del tiempo tenían un plan perfectamente trazado y definido. Que éramos parte de ese plan y sin saberlo avanzábamos en continuo movimiento hacia la convergencia que desató esta tormenta.

Y esta tormenta ataca sin perdón nuestra nave, que resiste las embestidas . Es este temporal nuestra prueba final. Es este vendaval nuestro último argumento. Es esta nuestra travesía conclusa. Ahora ya no valen los peros, los contras, las objeciones o disconformidades. Todo eso quedó atrás y estamos a punto de culminar esta convergencia hacia la unificación definitiva.

Y por primera vez los pensamientos no me abandonan. Y nos seduce esta pasión que nos enreda incluso en la adversidad, abriéndose paso a través de esta ausencia finita. Y contra todo pronóstico desbarata el asedio que pretende nuestra capitulación, nuestra rendición. Y contra todo pronóstico avanza sin descanso expiando hacia ese lugar donde no existen esos nudos que nos sujetan.

Jose Lun.